
4 min de lectura
Cómo saber si necesito terapia
Redactado el 07 de diciembre de 2025 a las 21:23
La duda no significa que no la necesites
La idea de empezar terapia no siempre nace desde la certeza absoluta, y eso es completamente normal.No siempre sabemos diferenciar si el malestar que sentimos es algo propio de la situación que estamos viviendo o si es una señal de que necesitamos ayuda psicológica. La mayoría de las personas no llegan pensando “sí, esto es exactamente lo que necesito”, sino con una sensación más difusa: algo no termina de encajar, algo pesa más de lo habitual, algo se repite.
A veces cuesta distinguir si el malestar que sentimos es una reacción lógica a lo que estamos viviendo o una señal de que pedir ayuda podría ser una decisión valiosa. Y no porque no sepamos escucharnos, sino porque hemos aprendido a normalizar estados de malestar que, con el tiempo, acaban ocupando demasiado espacio.
Aceptar que las emociones desagradables forman parte de la vida no está reñido con preguntarse cuándo convivir con ellas empieza a pasarnos factura.
Por qué muchas personas no se deciden a empezar terapia
Hay razones muy comunes que suelen aparecer cuando alguien se plantea pedir ayuda psicológica. No surgen de la nada; tienen mucho que ver con cómo nos han enseñado a relacionarnos con el malestar.
“No estoy tan mal”. Compararse con otras personas o restarle importancia a lo que uno siente es una de las formas más frecuentes de posponer la decisión. Como si el sufrimiento tuviera que ser extremo para ser legítimo. Y no funciona así: no hace falta estar “fatal” para que algo merezca ser atendido.
“Me da miedo ir al psicólogo”. Empezar terapia implica abrir espacios incómodos, mirar de frente emociones difíciles o hablar de aspectos que llevamos tiempo evitando. Ese miedo no es una señal de debilidad. En muchos casos, tiene más que ver con no saber qué ocurre realmente en un proceso terapéutico ni cómo se trabaja en sesión.
“No sé por dónde empezar”. Muchas personas creen que necesitan tener claridad antes de pedir ayuda, cuando en realidad esa claridad suele aparecer dentro del proceso, no antes. La terapia no se empieza con respuestas, se empieza con preguntas. El camino se hace andando.
Cuando empezar terapia puede ser una buena idea
No existe una lista de requisitos generales que separe a las personas que “necesitan terapia” de las que no. Tampoco es necesario estar atravesando una situación límite ni contar con un diagnóstico para beneficiarse de la ayuda psicológica.
Lo que sí puede servir como orientación es empezar a observar si ocurre algo de esto:
- El malestar es persistente o recurrente
- Te sientes bloqueada ante decisiones importantes
- Repites patrones de conducta que te generan sufrimiento
- Evitas situaciones por miedo
- Sientes desconexión con lo que es importante para ti
- Hay un impacto negativo en tu vida cotidiana
Desde la psicología basada en la evidencia, empezar terapia puede ser una decisión valiosa cuando el malestar empieza a dirigir tus decisiones, reduce tu capacidad de elegir con libertad o te lleva a experimentar con frecuencia estados emocionales desagradables.
Desde una mirada contextual, a menudo el problema no es la presencia del malestar en sí (que en muchos casos tiene sentido dadas las circunstancias que vivimos), sino el esfuerzo constante por controlarlo.
Es decir, cuando nuestros esfuerzos se enfocan en no sentir, en no pensar o en no enfrentarnos a determinadas situaciones, no solo alargamos el malestar, sino que empezamos a dejar de hacer cosas importantes en nuestra vida: posponemos decisiones o nos movemos más desde el miedo que desde lo que realmente valoramos.
Ahí es donde la terapia puede abrir espacio.
Empezar terapia como parte de un proceso de cambio
Empezar terapia no tiene que ver con eliminar emociones difíciles, ni con “arreglar” a nadie.Tiene que ver con aprender a relacionarte de otra forma con lo que te ocurre y ampliar tu capacidad de avanzar hacia una vida más coherente con lo que valoras.
La primera sesión no está pensada para que traigas todo claro, sino para ayudarte a poner palabras, comprender qué estás viviendo y valorar si ese espacio puede ser útil para ti en este momento. Un buen profesional no intentará convencerte de nada. Al contrario: te acompañará a explorar tu situación con honestidad y, si considera que no es el momento o que ese no es el espacio adecuado, será el primero en decírtelo.
Quizá no se trate de estar en el peor momento ni de tenerlo todo claro, sino de preguntarte si la forma en la que te estás relacionando con lo que te ocurre te está acercando o alejando de la vida que quieres vivir.
Referencias
- Luciano, C. & Valdivia, M. (2006). Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Un enfoque conductual contextual. Pirámide.
- Luciano, C. (2016). Avances en Terapia de Aceptación y Compromiso. Síntesis.
- Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change. Guilford Press
Más artículos

Comunicación en pareja: cuando hablar ya no acerca
12/01/2026Muchas parejas hablan, discuten, intentan explicarse… y aun así sienten que no se entienden. Cuando esto ocurre, el problema no suele ser la falta de palabras, sino la forma en que la relación se ha ido organizando alrededor del conflicto.
Terapia de ParejaPsicología Clínica+2
Avanzar, aunque dé miedo
20/01/2025A veces, dar el primer paso es el primer obstáculo a sortear cuando queremos comenzar un proceso de cambio… y yo también lo experimenté.
Crecimiento PersonalBienestar Emocional+1
Cómo saber si estás estancada profesionalmente
07/01/2026No siempre sentimos una crisis evidente, si no una sensación persistente de estancamiento, duda o desconexión a la que cuesta ponerle en palabras.
MentoringCrecimiento Personal+2